Precio y Valor de la Patria

patria.

(Del lat. patrĭa).

1. f. Tierra natal o adoptiva ordenada como nación, a la que se siente ligado el ser humano por vínculos jurídicos, históricos y afectivos.

2. f. Lugar, ciudad o país en que se ha nacido.

La Patria tiene un valor incalculable en la cultura, en la historia, en la idiosincrásica y sus raíces. Pero cuando el precio es la muerte pierde su sentido.

La Patria como terruño, como cuna y lugar desde donde desarrollarse es sin duda necesaria. La muerte, en todas sus formas, es su opuesto. Por que no tiene sentido ni razón de existir una Patria sin habitantes.

Difícilmente las Patrias tercermundistas dejen de tener habitantes, a lo sumo serán sometidas hasta el extremo, pero no los matarán a todos. Son mano de obra barata. Difícilmente las Patrias primermundistas duden en tomar medidas frente a la posibilidad de dejar de serlo.

La conciencia de Patria no está necesariamente ligada al militarismo. Ni precisa de éste para su conservación. Los cientos de hectáreas vendidas a extranjeros, en muchos de los países de todo el mundo, son prueba de esto. El poder del negocio inmobiliario ha superado al del armamento.

La Patria tampoco está ligada a la etnia ni religión, los habitantes de la mayoría de los países del mundo poseen genes y caracteres de diversas etnias y creencias.

La Patria está si ligada a los viejos conceptos medievales de territorio. Conceptos que incluyen guerras para establecerlos, delimitarlos, y siglos más tarde desarrollar dentro una industria y potencial económico. Y ya está.

La Patria es un concepto histórico y romántico. Un folklore de todos los países, que todavía envuelve aquella vieja ilusión piramidal de ser una nación potencia. Tal es el dolor que imprime la debacle social y económica en todas las Patrias, que asistimos a la observación de las últimas luchas por banderas y escudos.

La gente, la economía de la gente, el pan en sus mesas, el trabajo digno, la educación y salud plena… todavía está muy lejos. El concepto de Patria no ha dado un resultado positivo estable, considerando que somos una especie que lleva 60 millones de años sobre el planeta.

Cuando el honor nacional no involucra la honradez, se convierte en corrupción estatal. A partir de allí, el camino hacia su desintegración es una consecuencia lógicamente normal.

Proteger la Patria significa valorar su historia como historia, y su presente como realidad a transformar para un futuro sin fronteras, en donde sea posible convivir unidos como especie y en paz.

El personalismo y la ambición desmedidos son los caracteres humanos que han puesto trabas en éste camino. La batalla más importante siempre es la interior. La que define al final las decisiones de quienes tienen el poder, y lo utilizan por sobre los demás cuando los demás depositan en éstos su confianza a través de los votos.

Nadie es incorruptible, por eso los sistemas de gobierno nunca funcionan bien para todos.

Cuando el honor nacional no involucra la honradez, se convierte en corrupción estatal. A partir de allí, el camino hacia su desintegración es una consecuencia lógicamente normal.

Torres

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